El segundo fin de semana que estuvimos en Filipinas, nos invitaron a visitar una finca de mangos a cuatro horas y media de coche de Manila. Salimos el sábado a las 5 de la mañana para evitar el famoso tráfico de la ciudad, y realmente valió la pena el viaje. Comimos unos mangos buenísimos (además de longaniza, caldereta de cabra y bananas fritas entre otras muchas cosas) y visitamos uno de los jardines más bonitos que hemos visto nunca. Gracias a Dainty, Don y Rey!
Sacamos tantas fotos, que hemos montado este vídeo...
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